Qué es la fiebre amarilla: síntomas y tratamiento

La fiebre amarilla es una enfermedad vírica infecciosa aguda transmitida por picaduras de mosquitos. Es una dolencia de rápida evolución que puede poner en peligro la vida de quien la contrae y que tiene una alta tasa de mortalidad en algunas regiones de África y América Latina.

También conocida como mal de Siam o fiebre de Barbados, esta enfermedad se contagia a través de la variedad de mosquito Aedus aegypti, que debe estar infectado con el virus para transmitirlo a su vez. Independientemente de la gravedad e intensidad con que se contraiga, una vez superada la enfermedad, la persona consigue inmunidad de por vida.

Síntomas de la fiebre amarilla

Después de la picadura, el virus tiene un periodo de incubación de entre tres y seis días. Después, la enfermedad se puede desarrollar en dos fases distintas, dependiendo de la gravedad.

Primera fase de la fiebre amarilla

En esta primera fase de la infección, llamada también fase aguda, los síntomas que podemos observar son los siguientes:

· Fiebre.

· Dolores musculares.

· Intenso dolor de espalda.

· Dolores de cabeza.

· Pérdida de apetito.

· Náuseas, con o sin vómitos.

· Escalofríos.

Algunos pacientes, la mayoría, mejoran al cabo de tres o cuatro días y se recuperan pasada una semana; aunque pueden persistir los dolores musculares durante algún tiempo más.

Sin embargo, se estima que entre un 15 y un 20% de los pacientes, no evolucionan de forma positiva y desarrollan la segunda fase de la enfermedad.

Segunda fase de la fiebre amarilla o fase tóxica

Las personas que no mejoran pasados cuatros días, tienen más posibilidades de llegar a la fase tóxica. Esta etapa revierte gravedad y pone en peligro la vida de quien la padece. Sus síntomas son los siguientes:

· Fiebre más alta que en la fase anterior.

· Dolor abdominal.                                                            

· Vómitos intensos.

· Afectación de los órganos.

· Ictericia o color amarillento en la piel y en los ojos.

· Hemorragias nasales y oculares.

· Presencia de sangre en las heces y en los vómitos.

· Insuficiencia renal.

En esta fase, el paciente debe ser atendido de urgencia en un hospital para intentar salvar su vida. La gravedad de los síntomas y el debilitamiento del organismo puede hacer que se contraigan otras enfermedades asociadas.

Tratamiento de la fiebre amarilla

La fiebre amarilla no tiene un tratamiento específico. La actuación médica debe centrarse en paliar los síntomas, tratar de bajar la fiebre y evitar la deshidratación. Si se llega a la fase infecciosa, se pueden aplicar medidas para preservar el bienestar de los órganos, incluso contemplar la diálisis si el riñón deja de funcionar correctamente.

Cómo prevenir la fiebre amarilla

En países donde la fiebre amarilla es una enfermedad endémica, la Organización Mundial de la Salud está promoviendo campañas de vacunación entre la población más sensible.

Si vas a viajar a zonas donde existen brotes de esta enfermedad te recomendamos informarte sobre la posibilidad de vacunarte. La vacuna tiene algunas molestias y pequeños efectos secundarios, pero a partir de los diez días de habértela puesto te inmuniza durante diez años.

Además, si vas a viajar a zonas de riesgo, te recomendamos también que lleves un repelente para mosquitos. De esta manera, no solo te protegerás contra la fiebre amarilla sino contra otras enfermedades transmitidas por mosquitos como el dengue, el Zika o el paludismo.

Consulta nuestra gama de productos contra los mosquitos y mantente a salvo de sus picaduras durante las vacaciones.