Gastroenteritis: cómo evitar que te amargue el verano

La gastroenteritis es una de esas enfermedades típicas del verano. Cada año, con la llegada del calor, se incrementan los casos de esta dolencia que, aunque no suele revestir gravedad, sí puede amargarnos parte de las vacaciones.

El aumento en la incidencia de la gastroenteritis durante la época estival tiene diversas explicaciones. El calor, la humedad o comer fuera de casa más a menudo son factores que contribuyen al contagio de esta enfermedad, también conocida como gripe estomacal o intestinal.

Causas de la gastroenteritis

La gastroenteritis está causada por la infección por virus o bacterias, que entran en el sistema digestivo por haber estado en contacto directo con alguien contagiado o por compartir cubiertos, vasos u otros utensilios.

Durante el verano, es más habitual que se produzcan infecciones por bacterias, ya que el aumento de las temperaturas y la humedad promueven un ambiente propicio para su crecimiento.

Una higiene inadecuada con los utensilios de cocina puede hacer que los alimentos se contaminen y que la persona se contagie con las bacterias que han crecido en ellos.

También es habitual que se produzcan colonias bacterianas en las bayetas o trapos para limpiar las encimeras o las mesas y que estas se traspasen a cubiertos, servilletas o a los alimentos que apoyemos en ellas.

Síntomas de la gastroenteritis

Cuando se produce un contagio por gastroenteritis los síntomas aparecen pocas horas después, primero de manera leve y después van evolucionando hasta que se pueden producir:

· Dolor abdominal.

· Náuseas.

· Vómitos.

· Diarrea.

· Dolor de cabeza.

· Fiebre.

· Cansancio.

· Dolor en las articulaciones.

· Pérdida de apetito y de peso.

Lo más habitual es sufrir dolor abdominal y vómitos o diarrea. El resto de los síntomas pueden darse o no, dependiendo de la virulencia de la infección y del estado general de la persona.

Deshidratación y gastroenteritis

La gastroenteritis no suele tener consecuencias graves más allá de la pérdida de peso y de las molestias hasta que la persona se recupera. La deshidratación es uno de los problemas más importantes de esta infección. Los vómitos y la diarrea pueden hacernos perder líquidos de forma preocupante, sobre todo cuando no somos capaz de retener nada en el estómago.

Si la deshidratación se vuelve severa, pueden llegar incluso a poner la vida de la persona en peligro. Por eso, si los vómitos o la diarrea son demasiado intensos, se debe acudir al médico lo antes posible.

Para evitarla, además de tomar agua poco a poco, podemos añadir una solución de suero oral para reestablecer el nivel normal de electrolitos.

Cómo evitar la gastroenteritis

Si no queremos amargarnos el verano con una indeseada infección intestinal, extremar la higiene es nuestra mejor opción.

Recomendamos lavarse muy bien las manos antes de comer o de cocinar para evitar el contacto de bacterias con os alimentos o utensilios de cocina. Lavar los platos, cubiertos y vasos en el lavavajillas es muy útil para matar elementos patógenos gracias a las altas temperaturas. Así mismo, no se deben compartir útiles de cocina con personas enfermas.

La utilización de productos antibacterianos para limpiar la mesa y la encimera ayuda a minimizar el riesgo, pero no deben extenderse con bayetas o trapos usados, ya que son una fuente importante de microorganismos.

Por último, la nevera es nuestra mejor aliada para frenar la proliferación bacteriana, ya que el frío impide el crecimiento de patógenos. Conserva los alimentos en el refrigerador y sácalos solo en el momento en el que vayas a consumirlos.

Esperamos que con estos consejos pases un verano feliz y libre de indeseadas gastroenteritis.