Histamina: ¿Qué es y cuáles son sus funciones y efectos?

Es seguro que si muchos estáis padeciendo de alergia cada primavera, la palabra histamina no os sea desconocida. Y es que esta sustancia participa en las reacciones alérgicas, pero también cuando se produce una picadura de mosquito, de piojos o cualquier otro insecto o parásito.

Desde Dexin, os explicamos qué es la histamina, cuáles son sus funciones en nuestro cuerpo, qué sucede cuando sufrimos una picadura y qué puede ocurrir si contamos con un exceso de ella.

¿Qué es la histamina y cuáles son sus funciones?

La histamina es un elemento natural de nuestro cuerpo (concretamente una amina) que se produce de forma propia y que cumple diversas funciones en nuestro organismo. La histamina participa en la regulación de los procesos digestivos, cumple funciones de neurotransmisor, participa en la gestión del ciclo de sueño y vigilia, controla el apetito, dilata los vasos sanguíneos y participa en los procesos de inmunidad, su función más conocida.

¿Qué sucede cuando sufrimos una picadura?

Las hembras de mosquito son las encargadas de picarnos para poder, mediante las proteínas de la sangre, promover la formación y el crecimiento de sus crías. Para ello, a diferencia de los mosquitos macho, las hembras de mosquito cuentan con apéndice en forma de tubo delgado frente a su cabeza, llamado probóscide, el cual le permite atravesar la piel.

Una vez esta especie de trompa atraviesa la piel, el mosquito va en busca de un vaso sanguíneo del cual extraer sangre. Mientras succiona la sangre, éste también libera una cierta cantidad de saliva, la cual cuenta con propiedades anticoagulantes.

La coagulación sanguínea es un mecanismo defensivo natural de nuestro organismo que reacciona cuando los vasos sanguíneos se ven afectados y cuyo objetivo es evitar la pérdida de sangre mediante coágulos, es decir, la pérdida de liquidez de ésta.

La saliva del mosquito hembra evita la coagulación, y por ello le es posible absorber la sangre. Si los vasos sanguíneos pierden sangre y los mecanismos naturales de coagulación no funcionan (debido a la actuación de la saliva del mosquito), el sistema inmune alerta que algo no está funcionando de forma normal, por lo que segrega la histamina, encargada de combatir la sustancia extraña de nuestro cuerpo, la saliva del mosquito o parásito.

La histamina se dirige a la zona de la picadura y produce que los vasos sanguíneos se dilaten, haciendo que los nervios que se hallen alrededor se irriten, causando el picor característico. Además, es ella la que produce la reacción de la piel, enrojeciéndola e inflamándola.

¿Qué ocurre si existe un exceso de histamina y cómo podemos regularla?

La histamina es una enzima que podemos obtener mediante la ingesta de ciertos alimentos o mediante la propia producción de nuestro cuerpo, sin embargo, esta se elimina por el intestino gracias a la acción de enzima diamino oxidasa (DAO), y si existe un desequilibrio en ella, se provoca un exceso que pasa a plasma y tejidos y produce diversos efectos.

Un exceso de histamina a nivel cutáneo, por ejemplo, se aprecia con un enrojecimiento fácil de la piel, dermografismo por rascado, dermatitis, picores, urticarias o manchas rojas tras las picaduras.

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