¿Por qué nos ponemos enfermos cuando cogemos vacaciones?

Todos conocemos a alguien que siempre que coge vacaciones acaba poniéndose malo. Y es que parece que hubiera gente que realmente fuera alérgica a estos periodos de descanso. Pero ¿qué tiene de verdad esta afirmación? ¿Por qué nos ponemos enfermos cuando cogemos vacaciones?

Existen diversas teorías que podrían explicar esta tendencia a enfermar en los periodos vacacionales. Veamos cuál puede ser la causa.

Las hormonas del estrés nos ponen enfermos en vacaciones

La polémica está servida, si el estrés nos afecta más cuando estamos trabajando ¿por qué nos ponemos enfermos cuando cogemos vacaciones? La respuesta la tienen dos hormonas: el cortisol y la adrenalina.

Tanto la adrenalina como el cortisol podría decirse que son las hormonas del estrés. Nos ayudan a mantener el cuerpo alerta y en tensión para conseguir terminar el trabajo a tiempo e incluso a forzar nuestros límites. El cortisol posee un gran efecto antiinflamatorio, y la adrenalina activa el sistema inmune. Por eso, cuando por fin conseguimos relajarnos y bajan los niveles de estas sustancias, nuestro cuerpo queda a merced de virus e infecciones.

Durante las vacaciones notamos más los síntomas de las enfermedades

Otra teoría dice que no es que nos pongamos enfermos con más frecuencia durante las vacaciones. Sino que, muchas veces, ya nos encontramos mal mientras estamos trabajando, pero no nos permitimos parar para hacerles caso, ni tenemos tiempo para ir al médico.

Cuando empieza nuestro periodo de descanso, ese picor en la garganta que intentábamos evitar se hace más presente. También tenemos más tiempo para ir al doctor.

Puede que esta teoría no se aplique a todo el mundo, pero es evidente que la manera que tenemos de evaluar nuestras molestias cambia mucho dependiendo de qué estemos haciendo.

¿Los viajes nos enferman?

Hay quien piensa que el problema no son las vacaciones en sí, sino el hecho de viajar. Muchas veces, los madrugones para coger un vuelo económico o un tren a horas intempestivas hacen que nos bajen las defensas. Además, el hecho de pasar muchas horas en un espacio cerrado junto con otras personas nos expone a contagios.

El nuevo estilo de vacaciones, en el cual más que descansar nos agotamos por querer ver el máximo de cosas posible, tiene consecuencias en nuestra salud.

Dolencias típicas de las vacaciones

La época del año también influye en la prevalencia de diferentes enfermedades. Por ejemplo, en verano somos más propensos a la deshidratación, las insolaciones o las quemaduras. Mientras que durante las vacaciones de invierno es más fácil que cojamos un catarro o una gripe.

No nos gustan las vacaciones

Y esta es la última explicación posible: no nos gustan las vacaciones y nos ponemos enfermos para evitarlas… Aunque esta afirmación pueda parecer una broma, durante los periodos de descanso aumentan los trastornos afectivos y la depresión. Tener menos obligaciones y más tiempo para pensar hace que algunas personas se resientan, y su salud lo haga también.

Y a vosotros, ¿os gustan las vacaciones? ¿Os sientan bien? ¿Conocéis alguna otra teoría de por qué nos ponemos enfermos en esta época del año? ¡Cuéntanos tu experiencia!