Piojos: Enfermedades asociadas a su contagio

Tras las vacaciones, en que hemos estado en contacto con zonas como los céspedes de piscinas o el campo, llega el momento de volver a la rutina del trabajo y la escuela. En este momento es sensible que se produzcan infestaciones de piojos.

Hoy explicaremos qué enfermedades pueden asociarse o originarse por un contagio de piojos.

¿Los piojos pueden transmitirnos enfermedades?

Como se sabe, los piojos son artrópodos que se alimentan de sangre. Para consumirla, estos insectos pican al huésped (los humanos somos su víctima predilecta) y mientras extraen la sangre, introducen su saliva, la cual presenta un fluido anticoagulante que les ayuda a que la sangre pueda fluir.

Aunque en este contacto existe intercambio de fluidos, los piojos capilares no transmiten enfermedades bacterianas e infecciosas.

Sin embargo, al picar e introducir fluido anticoagulante, disparan la producción y circulación de la Histamina, provocando inflamación y irritación de la piel, lo que puede llevar a un continuo rascado que provoque úlceras que puedan infectarse.

Además, de no actuar a tiempo, la infestación por piojos puede inducir a anemia, ya que estos parásitos succionan hasta un mililitro diario de sangre.

¿Cómo actuar frente a las molestias causadas por piojos?

La acción principal ante la pediculosis o infección por piojos es la prevención. Algunos consejos serían evitar que lleven el pelo suelto, procurar que no intercambien cepillos, gorros o toallas con otros, lavar la ropa de cama, toallas etc. a más de 50º y realizarles revisiones frecuentes.

Una vez ya existe el contagio es vital la rápida aplicación de un tratamiento pediculicida. Es muy importante seguir las instrucciones de nuestro farmacéutico y del fabricante. Esta será una solución fácil y rápida.

Más allá de las molestias físicas

Además de la picazón, cosquilleo y heridas en el cuero cabelludo, la presencia de piojos o pediculosis puede comportar problemas emocionales y conductuales en los niños.

La vergüenza es una emoción frecuente que puede llevar al niño a aislarse o tener baja autoestima y seguridad. La presencia de piojos aún está unida a muchos prejuicios tales como la mala higiene o una clase social baja, detalles que no tienen relación alguna con la predisposición a presentarlos.

La sensación picazón y dolor puede acarrear estrés al niño al provocarles problemas de sueño, apetito y rendimiento, así como irritabilidad, al estar sometido a revisiones que pueden resultarle pesadas.

Finalmente, el niño podría desarrollar ansiedad y presentar síntomas tales como somatización de dolores o apego a los padres.

¿Cómo ayudar a mi hijo si está afectado por piojos?

Además de la indispensable eliminación mediante un tratamiento, es importante adoptar una actitud de ayuda y comprensión con el pequeño, para evitarle inseguridades y miedos.

El hecho de que se le tenga que revisar el pelo puede intranquilizarlos, por lo que deberemos tratar el tema de forma tranquila y asertiva, intentando no provocarles alarma. Si el niño percibe preocupación, él también lo estará.

Así mismo, es muy importante hablarles del tema con naturalidad y explicarles que puede sucederle a cualquier persona sin distinción, que no deben aislarse ni discriminar a nadie por ello.

Algo que el niño también valorará será que se le informe y tranquilice acerca de cómo será el tratamiento (qué se hará, cuánto durará, comunicarle que tiene fácil solución) y hacerle el proceso más liviano y atractivo, por ejemplo, cantando o viendo dibujos animados.

Tenlo en cuenta, aunque pequeños, estos insectos pueden incomodar mucho a tus hijos. ¡Conoce nuestra amplia gama de productos antipiojos y plántales cara!