Mosquitos gigantes o típulas: Mosquitos de largas patas

Seguro que alguna vez habéis visto una película sobre dinosaurios o la época prehistórica en la que aparecían mosquitos realmente enormes, casi cómo si fuesen aves. Por suerte, actualmente no existen mosquitos de esas dimensiones, pero sí, algunos bastante más grandes que la media, con patas muy grandes, las típulas o comúnmente denominados mosquitos gigantes.

Desde Dexin, expertos en soluciones antimosquitos, os explicamos qué tipo de mosquito son las típulas, en qué se diferencian de los demás, si pican o tienen otros efectos en nuestro bienestar, y cómo podemos prevenir su aparición.

¿Qué son las típulas o mosquitos gigantes y cómo son?

Los tipúlidos (Tipulidae) son una de las familias más extensas de los dípteros, con cerca de 4256 especies reconocidas. Además de mosquitos gigantes o típulas, estos insectos, pueden denominarse moscas grulla, sacapelos, zancudos gigantes o caballitos del diablo (al confundirse con las libélulas).

A pesar de su denominación como mosquitos gigantes, no son mosquitos como tal porque forman una propia familia, no forman parte de los culícidos (Culicidae, los mosquitos verdaderos).

Son muy característicos por su gran tamaño (entre 2 y 60 mm, sin contar las patas, en los individuos de climas templados y hasta de 100 mm en los climas tropicales). Tienen una figura delicada y delgada, patas muy largas y finas y mantienen las alas abiertas en reposo. En su cabeza presentan ojos muy grandes y compuestos.

Pueden vivir en cualquier lugar, desde zonas árticas, hipersalinas, salinas o de agua dulce, o zonas tropicales.

¿En qué se diferencian de los otros mosquitos?

Como hemos avanzado, pese a su gran similitud, las típulas o mosquitos gigantes no son mosquitos, por lo que también existen importantes diferencias entre ellos.

A diferencia de los mosquitos verdaderos, no presentan escamas en su cuerpo y son muy malos voladores, pudiéndolos atrapar muy fácilmente. Sus patas, grandes, largas y finas, pueden desprenderse al ser atrapados, lo que puede suponerles un mecanismo de defensa ante los depredadores.

Su tórax, a diferencia del de los mosquitos es en forma de V, ancho en la parte superior y más estrecho hacia la punta inferior. El abdomen de la hembra es más voluminoso que el del macho porque aquí se ubican sus huevos, y acaba con un ovopositor, que se parece al aguijón de los mosquitos.

La diferencia fundamental entre las típulas y los mosquitos es que las típulas no son hemófagas, es decir, no se alimentan de sangre, por lo que no suponen ningún problema ni son vectores de enfermedades.

Sus piezas bucales son alargadas en forma de hocico, pero no sirven para picar, puesto que en su fase de imago (adulta) son en su mayoría detritívoros (se alimentan de deshechos) o comen néctar, e incluso, en muchas ocasiones, mosquitos.

Sus larvas tienen una cápsula cefálica (con forma de una cabeza), son gruesas y se alimentan de raíces.

¿Cómo pueden afectarnos los mosquitos gigantes o típulas?

Como hemos visto, a pesar de su aspecto amenazante, las típulas o mal llamados mosquitos gigantes, son totalmente inofensivas para nuestra salud, e incluso beneficiosas, puesto que no nos pican, no nos transmiten así enfermedades, se alimentan de deshechos e incluso, ¡nos protegen de los verdaderos mosquitos! El único problema que pueden suponer es en su fase larvaria, ya que pueden llegar a suponer una plaga agrícola al alimentarse de raíces y ser inmunes a los pesticidas corrientes.

En su fase adulta solo viven entre 8 y 12 días y lo hacen sobretodo para poderse reproducir, por lo que si os encontráis con uno, no os preocupéis, no quieren nada malo para vosotros.

Si deseáis saber más acerca de cómo actuar con los mosquitos, os recomendamos seguir los artículos de nuestro blog y os invitamos a conocer nuestros productos antimosquitos.