Leishmaniosis en humanos: ¿Es posible padecerla?

Tras la pandemia del coronavirus que está afectando a todo el mundo se ha enfatizado la preocupación por las enfermedades zoonóticas, es decir, aquellas afecciones que son transmitidas desde los animales hacia los humanos.

Ante esto es habitual que algunas personas teman el contagio de la leishmaniosis en humanos, una enfermedad conocida por los propietarios de mascotas.

Desde Dexin os explicamos qué es la leishmaniosis, cómo se propaga, si puede afectar a humanos, cuáles son sus síntomas y cómo poder prevenirla.

¿Qué es la leishmaniosis?

La leishmaniosis o leishmaniasis, es una enfermedad producida por el parásito leishmania, un género de protistas, organismos eucariotas, muy sencillos. Esta enfermedad es muy conocida en los países del sur de Europa, es endémica en 98 países del mundo y el 90% de los casos se encuentran en India, Bangladesh, Nepal, Sudán y Brasil.  

¿Cómo se propaga la leishmaniosis?

La leishmaniosis es conocida por afectar sobretodo a los perros, concretamente mediante la picadura de un tipo de mosquito llamado flebótomos, cuya actividad aumenta en los meses de primavera y verano y es más intensa en zonas cálidas.

Los mosquitos hembra que presentan el parásito en su interior lo transmiten al animal (sobretodo a mamíferos) al realizar la picadura para extraer la sangre de la cual se alimentan.

A la vez que extraen la sangre, los mosquitos introducen su saliva en el interior del huésped, haciendo que el parásito pase al torrente sanguíneo y se instale.

¿Es posible la leishmaniosis en humanos?

Sí, la leishmaniosis es una enfermedad que puede afectar también a los humanos aunque no se produce contagio por el contacto directo con nuestra mascota u otro animal infectado, puesto que no se transmite mediante fluidos o deshechos (como la saliva, la sangre, la orina, o las heces), si no que es necesario que, para padecerla, se de la picadura directa del flebótomo.

¿Cuáles son los síntomas de la leishmaniosis en humanos?

En humanos la leishmania puede presentarse de dos formas, manifestándose a nivel cutáneo o a nivel visceral.

La leishmaniosis cutánea presenta un período de incubación de 2 a 4 semanas y produce lesiones ulcerosas en la piel, normalmente indoloras. Puede curarse sin necesidad de tratamiento, aunque puede ser un proceso lento y que deje cicatrices.

En cuánto a la leishmaniosis visceral, como su nombre indica, esta afecta a las vísceras u órganos internos tales como el hígado, el bazo o la médula ósea. Esta manifestación es mucho más grave y aunque su incubación media suele hallarse entre los 2 y los 4 meses, puede oscilar desde los 10 días a los 2 años. Sus síntomas principales son pérdida de peso, fiebre, anemia y aumento del tamaño del bazo y el hígado.

Estos casos pueden tratarse eficazmente pero se requiere la hospitalización del afectado.

¿Cómo podemos prevenir la leishmaniosis en humanos?

Como hemos comentado, tener una mascota infectada por leishmaniosis no es un factor de riesgo para contraer la enfermedad, sin embargo, existen diversas pautas que podemos seguir para prevenir que el flebótomo nos contagie:

  • Si se realizan paseos por zonas boscosas o ajardinadas (sobretodo hacia el amanecer o hacia el atardecer) llevar ropa que cubra la piel y hacer uso de repelentes.
  • En casa, el uso de aires acondicionados y ventiladores, difusores antimosquitos y la colocación de mosquiteras, dificultan la presencia de mosquitos.
  • Mantener correctas medidas de higiene en casa, evitar la acumulación de restos vegetales y deshechos, y enyesar posibles grietas en las paredes también evitará la presencia de estos mosquitos.

En definitiva, la vigilancia de los vectores y su control, ayuda a reducir e interrumpir la transmisión de esta afección.

Si precisáis de mayor información acerca de este u otros temas relacionados, os recomendamos seguir los consejos de nuestro blog y os invitamos a conocer nuestros productos.